Iniciamos el día de hoy un tiempo fuerte dentro de la vida de la Iglesia, me refiero a la Cuaresma, y es que toda ella esta marcada por una tendencia al cambio, a la conversión, que por cierto sólo se dará si nos percatamos del tiempo que estamos vivenciando.

Hoy se da el inicio a la Cuaresma, con la celebración del miércoles de ceniza, es decir con la imposición de la ceniza se da inicio a un tiempo que busca recordarnos que somos polvo y al polvo vamos a volver, iniciamos pues un tiempo que busca por sobretodo el cambio y la conversión

A manera de reflexión quisiera dejarles unas notas sobre la Cuaresma y un extracto del discurso del Santo Padre sobre el sentido de la Cuaresma, para revisarlas con calma, en el silencio de la oración.

De la misma manera que el antiguo pueblo de Israel marchó durante cuarenta años por el desierto para poder ingresar a la Tierra Prometida, la Iglesia, Nuevo Pueblo de Dios, se prepara para vivir y celebrar la Pascua del Señor. A lo largo de cuarenta días nos vamos disponiendo para acoger cada vez más profundamente en nuestras vidas el misterio central de nuestra fe. A este tiempo especial de preparación para la Pascua lo llamamos "Cuaresma". La Cuaresma es un tiempo privilegiado para intensificar el camino de la propia conversión. Este camino supone cooperar con la gracia para dar muerte al hombre viejo que actúa en nosotros. Se trata de romper con el pecado que habita en nuestros corazones, alejarnos de todo aquello que nos aparta del Plan de Dios y, por consiguiente, de nuestra felicidad y realización personal. En todo el período cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración, porque la escucha atenta de Dios, que sigue hablando a nuestro corazón, alimenta el camino de fe que iniciamos en el día del Bautismo. En la oración encontramos, tiempo para Dios, para conocer que «sus palabras no pasarán» (cf. Mc 13, 31), para entrar en la íntima comunión con él que «nadie podrá quitarnos» (cf. Jn. 16, 22) y que nos abre a la esperanza que no falla, a la vida eterna.

En síntesis, el itinerario cuaresmal, en el cual se nos invita a contemplar el Misterio de la cruz, es «hacerme semejante a él en su muerte» (Flp 3, 10), para llevar a cabo una conversión profunda de nuestra vida: dejarnos transformar por la acción del Espíritu Santo, como san Pablo en el camino de Damasco; orientar con decisión nuestra existencia según la voluntad de Dios; liberarnos de nuestro egoísmo, superando el instinto de dominio sobre los demás y abriéndonos a la caridad de Cristo. El período cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger, con una sincera revisión de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo.

Queridos hermanos y hermanas, mediante el encuentro personal con nuestro Redentor y mediante el ayuno, la limosna y la oración, el camino de conversión hacia la Pascua nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo. Renovemos en esta Cuaresma la acogida de la Gracia que Dios nos dio en ese momento, para que ilumine y guíe todas nuestras acciones. Lo que el Sacramento significa y realiza estamos llamados a vivirlo cada día siguiendo a Cristo de modo cada vez más generoso y auténtico. Encomendamos nuestro itinerario a la Virgen María, que engendró al Verbo de Dios en la fe y en la carne, para sumergirnos como ella en la muerte y resurrección de su Hijo Jesús y obtener la vida eterna.- Benedicto XVI.

Les dejo también dos videos, muy a propósito de la Cuaresma que ya está en marcha.

Cuaresma, una invitación a la conversión, en un tiempo propicio para alcanzarla

 

 

La ceniza nos recuerda nuestra realidad humana.

One Response to “Vivir la Cuaresma…”

  1. Me gustó mucho la oración que hizo el Padre ayer después de la comunión “Si bebemos de esta Agua que es Cristo nos haremos surtidores de la misma”

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