Su santidad Juan Pablo II en su encíclica “El Evangelio de la Vida” nos planteaba esta pregunta ¿Por qué la vida es un bien?, y claro, la pregunta recorre toda la Biblia, y ya desde sus primeras páginas encuentra una respuesta eficaz y admirable. La vida que Dios da al hombre es original y diversa de la de las demás criaturas vivientes, ya que el hombre, aunque proveniente del polvo de la tierra (cf. Gn 2, 7; 3, 19; Jb 34, 15; Sal 103102, 14; 104103, 29), es manifestación de Dios en el mundo, signo de su presencia, resplandor de su gloria (cf. Gn 1, 26-27; Sal 8, 6).
De otro lado nos recordaba que si la vida del hombre proviene de Dios, es su don, su imagen e impronta, participación de su soplo vital. Por tanto, Dios es el único señor de esta vida: el hombre no puede disponer de ella.
Algo importante en torno a la vida, y que Juan Pablo II recalca como algo que no debemos perder de vista, es que : “la vida se confía al hombre como un tesoro que no se debe malgastar, como un talento a negociar. El hombre debe rendir cuentas de ella a su Señor” (cf. Mt 25, 14-30; Lc 19, 12-27).
Por lo tanto, si la vida es un don, un tesoro, no cabe duda que: defender y
promover, respetar y amar la vida es una tarea que Dios confía a cada hombre, llamándolo, como imagen palpitante suya, a participar de la soberanía que El tiene sobre el mundo: « Y Dios los bendijo, y les dijo Dios: “Sed fecundos y multiplicaos, y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra” » (Gn 1, 28).
En otro momento y de alguna manera muy acorde con el tema, el mismo Juan Pablo II, en su encíclica “Fides Et Ratio” defiende la capacidad de la razón humana para conocer la verdad toda vez que recalca el hecho de que “la fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad”. Esa verdad no es otra que la de saber que la vida nos ha sido dada para cuidarla, más aún acrecentarla, en este sentido todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf.Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política.
El evangelio de la vida, que hoy traigo a colación a través de algunos de sus textos que me ha parecido oportuno extraer, nos llama a actuar como en verdad debemos actuar, con valor, con firmeza, con sentido común, en este sentido, no nos dejemos sorprender por aquellos que no tienen la menor idea del valor y significado trascendental de la vida, no olvidemos que no puede haber siquiera verdadera paz, si no se defiende y promueve la vida, como recordaba Pablo VI: « Todo delito contra la vida es un atentado contra la paz, especialmente si hace mella en la conducta del pueblo…
3 Responses to “Reasumir el evangelio de la vida…”





muy buen tema escogio profe pero como no va hacer la vida un bien si es el primer y mas grande regalo que nuestro padre Dios nos da y eso a pesar de saber que no seremos como el quiere particularmente tuve que pasar por una prueba de salud muy fuerte para reasumir mi compromiso con el y con mi vida.
todo lo que dice aqui es una realidad , me ayudo muvho en una tarea graciias a Dios todo me ssaldra bn les deceo que todo aquel que visite esta paginaa sea bendeciido graciias a que todo lo que dice es de la vida humana y de nbue4stro jesus amen.
Muy buena reflexión, me ha sido de ayuda, gracias y que Jesús y María nos bendigan