Cuando los padres, asumen con responsabilidad y seriedad su misión de primeros y grandes educadores de los hijos, no cabe duda que los resultados siempre serán positivos.
Los hijos aprenden lo que sus padres les trasmiten, si a lo largo de su etapa formativa, los padres demuestran a través del testimonio de vida, el amor que se profesan como pareja, los hijos sabrán asimilar aquellos valores que son básicos para lograr una buena vida; descubrirán en el seno familiar la importancia de compartir, de ser solidarios, de saber escuchar, saber perdonar, en fin, hallarán un sentido a su vivir.
Como educador, cada vez me convenzo más, de que lo que los chicos y chicas buscan en sus padres, más que cualquier cosa material, es afecto y atención, digo esto, porque en la escuela sucede algo parecido, los alumnos buscan en sus maestros espacios de atención, y es que al no encontrar esto en casa salen a buscarlo fuera, lamentablemente a veces ni en casa ni en la escuela, les concedemos dicho espacio y claro los resultados en muchos de los casos son lamentables.
Ser padre es difícil, sobretodo cuando lejos de mirar a nuestros hijos terminamos mirándonos a nosotros mismos, el regalo de la paternidad implica donación, desprendimiento, sólo así tiene sentido nuestra vocación.
One Response to “Atender a los hijos.”





“Los hijos aprenden lo que sus padres les trasmiten”……y es tan cierto; tengo la dicha de tener unos padres excepcionales los cuales me otorgaron la mejor enseñanza : darle mi mejor sonrisa a la vida y estar agradecida, agradecida a pesar de las dificultades que se me presentan al transcurrir los años…y es que hoy por hoy no estamos en condiciones de desperdiciarla y dejarla pasar como si de nada valiera.
Respeto mi vida y respeto la de los demás gracias a mis padres, ya que fueron, son y serán parte esencial de mi desarrollo…
Aunque a ellos los encuentro perfectos, no puedo quitar nuestras diferencias puesto que esto hace que los mire con paciencia.
Me brindaron las mejores alas y la libertad de ser Yo quien eliga mi propio destino.
Agradecida a Dios.