Entradas etiquetadas con Educación
La verdad… se nos vuelve lejana.
16 Feb
Son nuestros prejuicios y nuestra muy particular forma de ver la vida, lo que casi siempre nos aleja de la verdad. Es verdaderamente lamentable pensar, que el hombre, ser dotado de razón, se niegue a actuar tal y como le ha sido dado actuar, toda vez que se niega a vivir de cara a la verdad, verdad que está allí, frente a él, pero claro, al no querer verla tal cual es, sino como él lo quiere, esta, se distorsiona, se pierde, y el hombre se pierde en un cumulo de imprecisiones que terminan haciendo de él un in feliz.
Debemos de llegar a comprender que si la realidad es una, no existe entonces una realidad para cada uno, por lo tanto, debemos de buscar aquella verdad que nos ayude a encontrarnos con sentido en este mundo. Nuestro problema es que casi siempre nos dejamos llevar por nuestras creencias, a este propósito es bueno recordar que una creencia es el sentimiento de certeza sobre el significado de algo. Es una afirmación personal que consideramos verdadera. Las creencias, que en muchos casos son subconscientes, afectan a la percepción que tenemos de nosotros mismos, de los demás y de las cosas y situaciones que nos rodean. Muchas personas tienden a pensar que sus creencias son universalmente ciertas y esperan que los demás las compartan. No se dan cuenta que el sistema de creencias y valores es algo exclusivamente personal y en muchos casos muy diferente del de los demás. Nosotros no vivimos la realidad en si, sino una elaboración mental de la misma. Lo que hace que la vida sea un constante manantial de esperanza y ricas alternativas o una inevitable fuente de sufrimiento. Lo que vivimos tal como lo vivimos, depende más de la representación y elaboración de nuestro mapa mental, que del territorio “real” en sí. Por lo tanto el mapa no es el territorio. A través de nuestro sistema de creencias y valores damos significado y coherencia a nuestro modelo del mundo, al que estamos profundamente vinculados. Las creencias se forman a partir de ideas que confirmamos o creemos confirmar a través de nuestras experiencias personales.Cuando una creencia se instala en nosotros de forma sólida y consistente, nuestra mente elimina o no tiene en cuenta las experiencias que no casan con ella.
Lo cierto es que vivimos aferrados a nuestras creencias de tal modo, que nos cuesta aceptar el hecho de que en muchas situaciones de nuestra vida, lo que guía y anima nuestro ser, no es el recto juicio sino más bien una serie de prejuicios que hemos ido desarrollando a lo largo de nuestra existencia, los mismos que se han hecho tan nuestros que finalmente nos resulta difícil aceptar que estamos equivocados, toda vez que no nos agrada cuestionarnos, ni mucho menos que cuestionen nuestras ideas, por una sencilla razón, tendríamos que renunciar a todo aquello que hasta ese momento a dirigido nuestra vida.
No olvidemos, lo que su santidad Juan Pablo II nos daba a conocer en su encíclica “FIDES ET RATIO” : respecto a que Dios nos ha puesto en este mundo, para que haciendo uso adecuado de aquella capacidad que Él mismo nos ha dado, podamos descubrir la verdad, y en definitiva, podamos conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, podamos alcanzar la plena verdad sobre nosotros mismos.
Enseñar a querer.
9 Feb
“La educación no es solo dar información, sino formación, no solo conocimientos, sino criterios.
En un mundo como el que nos está tocando vivir, tan propenso y tendiente a la violencia y la deshumanización, se hace cada día más necesario el fortalecimiento y revaloración de la Familia.
Para quienes hemos sido llamados por vocación a asumir la paternidad, hoy más que nunca se hace necesario replantearnos la razón de ser de esta nuestra paternidad.
Ser padre, implica por sobretodo educar, en su verdadero sentido, me refiero al hecho de no pensar tan solo en ofrecer a nuestros hijos conocimientos, sino ir más lejos , educar desde esta perspectiva, implica , en palabras de José María Contreras: “enseñar a querer”, y es que de esto se trata, de enseñar a nuestros hijos a conocerse como personas, enseñarles a educar sus afectos y sentimientos, valorar y respetar la vida que han recibido, enseñarles a través del testimonio de vida lo importante que es vivir en la verdad, honestidad y autentica libertad, dentro de un hogar que te ayude a crecer como persona.
Hoy más que nunca, quienes somos padres debemos de ser conscientes de la gran responsabilidad que nos corresponde asumir en el día a día, digo esto, porque estamos perdiendo de vista nuestra verdadera misión de educadores primarios de nuestros hijos, recordemos que estamos llamados a educar personas, al respecto vuelvo a citar a José María Contreras, con el fin de colocar parte de una entrevista que le hiciera la revista ARBIL; en ella él nos recuerda entre otras cosas que :
Hay miedo a los hijos. Miedo a exigir que en realidad es miedo a exigir-me. Miedo a que se enfaden. Hay una especie de complejo de inferioridad con respecto a ellos que está haciendo mucho daño a la sociedad en general y a nuestros hijos en particular.
P.: ¿Por qué?
R.: Porque una persona no exigida, es una persona no valorada. Uno puede dar lo mejor de uno mismo cuando es exigido: La peor venganza con una persona es no exigirle. Fracasará como persona aunque llegue a ser un brillante profesional. Siendo realistas, evitar un disgusto hoy para tenerlo mañana… y sin remedio. ¡Cuanta gente se está culpando de no haber exigido en su momento y Quizás se hubieran evitado algunas situaciones posteriores! Tengamos en cuenta que una persona no educada, es decir no exigida, se convierte en una generadora de sufrimientos en el futuro. En el terreno de la educación hay mucho sufrimiento evitable.
P.: Pero uno puede educar bien y luego "salirle mal"
R.: Claro. Tengamos en cuenta que el hombre es libre. Podemos educar a una persona en el amor al trabajo y luego ella no trabajar porque no le da la gana. Los padres tien
den a echarse todas las culpas en los temas de educación. En muchas ocasiones no llevan razón, para tener culpa hace falta intencionalidad. Si no hay intención no hay culpa.
P.: ¿Un padre o una madre por el hecho de serlo ya son buenos educadores?
R.: No. Además de la intencionalidad hay que formarse, conocer las etapas por las que pasa un hombre. Igual que un jefe tiene que formarse. Unos padres para educar bien deben formarse. Es fundamental. Si uno no se forma es difícil sortear la cantidad de obstáculos que nos pone la sociedad actual.
P.: ¿Por qué no se hace?
R.: Algunos lo hacen. Otros no saben que hay que hacerlo. O no saben cómo hacerlo. Hay otros que sabiendo que hay que hacerlo y como hacerlo se dejan llevar por la comodidad. La raíz de la mayoría de los problemas que tiene la sociedad occidental es la comodidad.
P.: ¿Algo para terminar?
R.: La educación de los hijos es de lo más gratificante que el ser humano puede experimentar. Merece la pena porque ahí se encuentra una gran parte del éxito como persona. Y depende de nosotros.




