La vida, nos habla de Dios…

Si tan sólo nos diésemos el tiempo y el espacio para reflexionar, terminaríamos valorando nuestra vida, nos daríamos cuenta que la vida es el mejor medio que tenemos para descubrir la grandeza de un Dios que muy oculto en su obra creadora, nos grita desde en medio de ella todo el amor que nos tiene, y es que sólo Dios, que nos ama en profundidad y de verdad es capaz de habernos dado la vida, tal como es.

Roberto Carlos con su sencillez y profundidad que lo caracterizan nos deja esta hermosa canción que refleja el valor de la vida y sobretodo muestra lo que debe de ser nuestra respuesta a ese profundo amor de un Dios que día  tras día sale al encuentro de sus hijos, sin esperar otra respuesta que no sea amor.

Les dejo la canción, medítenla…

Reasumir el evangelio de la vida…

Su santidad Juan Pablo II en su encíclica “El Evangelio de la Vida” nos planteaba esta pregunta  ¿Por qué la vida es un bien?, y claro, la pregunta recorre toda la Biblia, y ya desde sus primeras páginas encuentra una respuesta eficaz y admirable. La vida que Dios da al hombre es original y diversa de la de las demás criaturas vivientes, ya que el hombre, aunque proveniente del polvo de la tierra (cf.  Gn 2, 7; 3, 19; Jb 34, 15; Sal 103102, 14; 104103, 29), es manifestación de Dios en el mundo, signo de su presencia, resplandor de su gloria (cf. Gn 1, 26-27; Sal 8, 6).

De otro lado nos recordaba que si la vida del hombre proviene de Dios, es su don, su imagen e impronta, participación de su soplo vital. Por tanto, Dios es el único señor de esta vida: el hombre no puede disponer de ella.

Algo importante en torno a la vida, y que Juan Pablo II recalca como algo que no debemos perder de vista, es que : “la vida se confía al hombre como un tesoro que no se debe malgastar, como un talento a negociar. El hombre debe rendir cuentas de ella a su Señor” (cf. Mt 25, 14-30; Lc 19, 12-27).

Por lo tanto, si la vida es un don, un tesoro, no cabe duda que: defender y La vida, todo un don de Dios promover, respetar y amar la vida es una tarea que Dios confía a cada hombre, llamándolo, como imagen palpitante suya, a participar de la soberanía que El tiene sobre el mundo: « Y Dios los bendijo, y les dijo Dios: “Sed fecundos y multiplicaos, y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra” » (Gn 1, 28).

En otro momento y de alguna manera muy acorde con el tema, el mismo Juan Pablo II, en su encíclica “Fides Et Ratio” defiende la capacidad de la razón humana para conocer la verdad toda vez que recalca el hecho de que “la fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad”. Esa verdad no es otra que la de saber que la vida nos ha sido dada para cuidarla, más aún acrecentarla, en este sentido todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf.Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política.

El evangelio de la vida, que hoy traigo a colación a través de algunos de sus textos que me ha parecido oportuno extraer, nos llama a actuar como en verdad debemos actuar, con valor, con firmeza, con sentido común, en este sentido, no nos dejemos sorprender por aquellos que no tienen la menor idea del valor y significado trascendental de la vida, no olvidemos que no puede haber siquiera verdadera paz, si no se defiende y promueve la vida, como recordaba Pablo VI: « Todo delito contra la vida es un atentado contra la paz, especialmente si hace mella en la conducta del pueblo…


A amar se aprende amando…

“Igual que a hablar se aprende hablando y a correr corriendo, se aprende a amar amando”. Esta, no cabe duda que es una sencilla pero muy significativa expresión, que expresa aquello que debe de llegar a ser el motor y razón de ser de nuestra vida.

El amor, bien entendido y bien vivido, ayuda a crecer, más aún si es testimoniado por los padres en el día a día.

Los padres, tenemos una grave y delicada misión, educar en el amor y en la verdad, si nuestros hijos aprenden a ver y leer del amor de sus padres, la vida de hogar se torna verdaderamente importante toda vez que se constituye en la fuente que ayuda a dar forma nuestro ser personal.

Es el amor el que motiva y da sentido y direccionalidad a nuestro vivir, nuestro actuar, el que ha aprendido a amar, es capaz de animar, perdonar, comprender, apoyar, solidarizarse con los demás, porque lo ha vivido desde el seno de su hogar, ver, gozar y disfrutar el amor de sus padres le habrá enseñado a salir de si mismo para ir al encuentro de aquel que como el o ella, requieren de su amor para ser felices de verdad.

No cabe duda de que el amor es un aprendizaje que requiere la gracia de Dios, pero también decisión y esfuerzo por parte de quien quiere amar.

El amor es salud del alma, afirmaba san Juan de la Cruz. Quien ama tiene vida y comunica vida. El amor renace y tiene un gran poder de curación. El odio y el resentimiento sólo pueden destruir.

En cuaresma hay que mojarse.

Si el tiempo de Cuaresma por sobretodo nos invita a cambiar, que ese cambio no quede en nuestro interior, es necesario que se vea que se sienta, en nuestro trato con los demás, en nuestra convivencia con todos los que nos toca convivir y compartir día tras día.

Dios no quiere palabras, Dios nos quiere junto a Él compartiendo dolores y esperanzas, de allí que como nos sugiere este sencillo pero significativo video, “En cuaresma hay que mojarse”, pero no sólo una parte del cuerpo, es necesario mojarnos todo el cuerpo, para poder experimentar de verdad la gracia de un Dios que nos ama de verdad y que una vez más se ofrece por nuestra salvación.

Les dejo el video, véanlo y medítenlo, el resto vendrá por añadidura.


galileo

La verdad sobre Galileo

Muchas cosas se han dicho entorno a Galileo Galilei, muchas de ellas tendientes a confundir y a mal informar, al respecto me parece oportuno colgar esta noticia que publica el diario español Ya (Diario Ya.es).

Lole Bravo. El mito de Galileo como mártir de la ciencia, a causa de sus divergencias con la Iglesia, parte de la Ilustración. Pero Galileo no murió en la hoguera, ni siquiera fue declarado hereje sino sólo sometido a arresto domiciliario con una leve penitencia. Él nunca renegó de su pertenencia a la Iglesia Católica, es más, metió a sus hijas en un convento.

En una carta a un noble francés explica: “Otros pueden haber hablado más píamente y más doctamente pero ninguno máslleno de celo por el honor y la reputación de la Santa Madre Iglesia de lo que he escrito yo”. Él aceptaba que los dos libros: la Biblia y el de la naturaleza, tenían a Dios como autor, pero si se demostraba científicamente una ley no coincidente con la Biblia, aseguraba que si bien ésta no erraba, sí que lo hacían quienes la interpretaban. Cuando aseguró que la tierra se movía alrededor del sol, sin ninguna prueba convincente, los jueces eclesiásticos le pidieron no divulgar su teoría para no socavar la fe del pueblo. Él desobedeció publicando el “Diálogo”, con un imprimátur fraudulento y de ahí surgió su condena.

Aprender a vivir la vida.

Navegando en la red, me encontraba con el siguiente comentario referido al tema de la vida, textualmente dice: Por qué en las escuelas no se enseña más sobre la vida??? Estas lecciones son mucho más importantes que saber hacer una raíz cuadrada. Todos necesitamos que nos ayuden, que nos den estrategias, que nos hagan ver que es lo verdaderamente importante en esta vida. Por eso, ya que lamentablemente no nos educan en lo más importante que es SABER VIVIR, hagamos caso de los consejos de la gente mayor, con experiencia, y recordemos el siguiente dicho: "quién no sigue consejos, no llega a viejo"…, – yo agregaría, ¿porqué es que en el hogar, los padres no enseñamos con nuestro ejemplo el valor de la vida?.

Definitivamente resulta difícil vivir la vida, cuando no se tiene una idea clara de porque hay que vivirla. Resulta difícil vivir la vida, cuando nadie nos a ayudado a descubrir lo hermosa que puede ser. Resulta difícil vivir la vida, cuando el mundo nos va presentando una imagen completamente distorsionada de lo que la vida es; y claro, al no saber ver la realidad asumimos como cierto lo que lamentablemente es una triste distorsión de ella y casi a ciegas terminamos  negándole a nuestra existencia su verdadero y profundo sentido.

Encontraba este video y me parece oportuno colgarlo, pienso que si lo analizamos con calma extraeremos de el buenos consejos que nos pueden servir para aprender a  valorar nuestra vida y lo que es mejor aún aprender a vivirla con profunda ilusión.

 

 

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Dios existe,… lo llevas dentro

Sobre el tema de Dios podemos decir muchas cosas y quedarnos allí, lo interesante es saber que dice nuestro interior al respecto, no cabe duda que para saberlo debemos hacer silencio, es una pena pero en estos tiempos no nos agrada mucha el silencio, ¿será por eso que nos cuesta encontrarnos y por consiguiente encontrar la verdad?.

Les dejo este video que habla por si sólo, démonos un tiempito para reflexionar  y descubriremos que la verdad nos hará libres.

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Redescubrir el amor.

Imagen1 mannos Sin duda, el amor es la fuerza que anima a toda pareja a caminar por la vida, intentando alcanzar juntos la felicidad anhelada, es el amor autentico y verdadero el que le da sentido a la unión de pareja y por consiguiente a la vida familiar. Sólo aquel que ama sabe comprender y sabe perdonar, sabe descubrir todo aquello que le es necesario para vivir en armonía y unidad con su pareja y por supuesto, como una hermosa prolongación en los hijos. Es por ello que podemos manifestar que el amor es donación, es servicio fecundo, es entrega, es generosidad. Amar es el acto más sublime del ser humano. Es actuar como Dios mismo actúa.

De allí que hablar del amor es ante todo reconocer lo que San Pablo nos dice en su carta a los Corintios, cuando nos habla de una amor real, no fingido, no imaginado, ni desordenado, el amor al que San Pablo hace alusión es un amor que por sobretodo “es paciente, es servicial; no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás.”

El verdadero amor lleva consigo unas dimensiones, San Pablo nos las recuerda en su carta los Efesios cuando nos dice: “Cristo habita por la fe en sus corazones, para que arraigados en el amor, puedan comprender con todos los santos la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento”. Si amar es actuar como Dios actúa, preguntémonos y respondamos al mismo tiempo:

¿Más alto que el amor de Cristo? Nada.
¿Más profundo que el amor de Cristo? Nada.
¿Más ancho que el amor de Cristo? Nada.
¿Más largo que el amor de Cristo? Nada…

Sólo aquel que llega a descubrir el amor de Cristo es capaz de amar de verdad.

bio5 El amor verdadero debe verse prolongado en los hijos, ellos deben aprender a leer del amor de sus padres, descubrir detalles sobre el amor,  como el que nos presenta la película Cita bajo la cama, y en la que el actor Henry Fonda explica a su hija mayor el significado del amor: «Amarse no es irse juntos a la cama, sino levantarse juntos de ella cada amanecer y afrontar, también juntos, las alegrías y los problemas de la vida cotidiana».

Sólo así se entiende, se vive y valora el amor, es decir cuando se sale de uno mismo para buscar el bien del otro y como consecuencia encontrar ambos la felicidad a través de una autentica unión esponsal.

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Una Navidad con Jesús.

A pocos días de celebrar la navidad, considero oportuno el poder recordarnos a todos que una navidad sin Jesús no es navidad, es más no tiene sentido.

Lamentablemente casi siempre sin querer o queriéndolo, terminamos haciendo de la navidad lo que mejor nos parece.

Cuanta verdad encierra aquella canción compuesta por Palito Ortega y cantada por Raphael, “le llaman Jesús”; en ella se nos habla de un hombre que está sólo su  mirada es triste, sus manos lastimadas no dejan de sangrar, a pesar del paso del tiempo aún parece un niño, Él que todo lo ha hecho bien, él que todo lo ha dado, él que no se cansa de amar, sin embargo está solo, muchos decimos amarle, pero muy a nuestro estilo cada día le vamos olvidando más y más, a tal punto, que casi no le reconocemos, cuando se nos hace el encontradizo en el día a día.

Si la navidad es Jesús, si en navidad nace Jesús, porque no salir a su encuentro, porque no correr muy de prisa en estos pocos días que quedan para llegar a tiempo y prepararle un  lugar en nuestros corazones de tal manera que podamos lograr que aquel que llaman Jesús nazca en cada uno de nosotros, fruto de haberle reconocido como Jesús niño hijo de Dios, que una vez más viene al mundo para hacer  nuevas todas las cosas.

No olvidemos que en navidad lo que nace es el AMOR, y quien nace es DIOS.

Les dejo uno de los videoclips de la canción “Le llaman Jesús”

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"Celebrar la misericordia. ‘Dejaos reconciliar con Dios’".

El tiempo de Adviento que ya estamos viviendo, constituye una etapa muy especial en la vida del creyente, puesto que nos da la posibilidad de celebrar de verdad la misericordia de un Dios que siempre está dispuesto a acogernos, claro que en esto juega mucho el hecho de querer dejarnos reconciliar.

San Pablo en su segunda carta a los Corintios (2 Cor. 5, 20) nos invita a dejarnos reconciliar con Dios, y es que en verdad de esto se trata todo, de querer buscar el perdón de Dios , toda vez que constituye el punto de partida para el cambio de vida, tan necesario para lograr alcanzar esa vida buena a la que Dios nos llama.

¿Pero cómo lograr de verdad vivir según el querer de Dios? … la respuesta es sencilla, tratando de descubrir día tras día aquella verdad que Dios Padre a través de su hijo Jesucristo nos ha revelado; lamentablemente nos hemos alejado de la verdad real que es Dios, para ir tras un a verdad muy a nuestra medida, la cual nos termina apartando de aquel que debería ser el centro de nuestra vida.

Es por este motivo que el Papa Benedicto XVI, manifiesta que “En nuestro  tiempo una de las prioridades pastorales es sin duda formar rectamente la conciencia de los creyentes porque… en la medida en que se pierde el sentido del pecado, aumentan los sentimientos de culpa, que se quisiera eliminar con remedios paliativos insuficientes. A la formación de las conciencias contribuyen múltiples y valiosos instrumentos espirituales y pastorales que es preciso valorar cada vez más" Y añadía: "Como todos los sacramentos, también el de la Penitencia requiere una catequesis previa y una catequesis mistagógica para profundizar el sacramento per ritus et preces… Además de la catequesis hace falta un sabio uso de la predicación, que en la historia de la Iglesia ha asumido formas diversas según la mentalidad y las necesidades pastorales de los fieles" (ibídem).

Junto a una adecuada formación de la conciencia moral y una madurez de vida y celebración del sacramento, se necesita favorecer en los fieles la experiencia del acompañamiento espiritual. Precisamente por este motivo, seguía observando el Papa, hoy "se necesitan ‘maestros de espíritu’ sabios y santos", exhortando a los sacerdotes a "mantener siempre viva en sí mismos la conciencia de que deben ser ‘ministros’ dignos de la misericordia divina y educadores responsables de las conciencias", inspirándose en el ejemplo del cura de Ars, san Juan María Vianney, de quien precisamente en este año recordamos el 150 aniversario de su fallecimiento (Cf. ibídem).

Que estos cuatro domingos de adviento nos ayuden a encontrarnos y a encontrar de verdad el camino que nos lleve a lograr que Jesús niño nazca en nuestros corazones.

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