Si el tiempo de Cuaresma por sobretodo nos invita a cambiar, que ese cambio no quede en nuestro interior, es necesario que se vea que se sienta, en nuestro trato con los demás, en nuestra convivencia con todos los que nos toca convivir y compartir día tras día.

Dios no quiere palabras, Dios nos quiere junto a Él compartiendo dolores y esperanzas, de allí que como nos sugiere este sencillo pero significativo video, “En cuaresma hay que mojarse”, pero no sólo una parte del cuerpo, es necesario mojarnos todo el cuerpo, para poder experimentar de verdad la gracia de un Dios que nos ama de verdad y que una vez más se ofrece por nuestra salvación.

Les dejo el video, véanlo y medítenlo, el resto vendrá por añadidura.