Virgen Dolorosa1 Hemos llegado al mes de mayo, y con él nos llega la posibilidad de incentivar en nuestras vidas una especial y mejor atención a nuestra madre del cielo, ya lo decía el Papa Juan pablo II: “El mes de mayo nos estimula a pensar y a hablar de modo particular de Ella. En efecto, este es su mes. Así pues, el período del año litúrgico, [Resurrección], y el corriente mes llaman e invitan nuestros corazones a abrirse de manera singular a María”.

Es un mes en el cual si nos damos la oportunidad, podemos llegar a conocer mejor la persona de María, no intento decir con esto, que no le conozcamos, lo que intento decir es que si le queremos, le debemos dedicar mayor y mejor atención a su persona, a:

  • Su inmaculada concepción: A la única mujer que Dios le permitió ser concebida y nacer sin pecado original fue a la Virgen María porque iba a ser madre de Cristo.
  • Su maternidad divina: La Virgen María es verdadera madre humana de Jesucristo, el hijo de Dios.
  • Su perpetua virginidad: María concibió por obra del Espíritu Santo, por lo que siempre permaneció virgen.
  • Su asunción a los cielos: La Virgen María, al final de su vida, fue subida en cuerpo y alma al Cielo.

De lo que se trata en este mes de mayo, es de aprender a contemplar a María, me refiero a reconocer que es nuestra madre, y claro si esto es así, debemos de imitar a san Estanislao de Kostka cuando dice:  "¡Y cómo no voy a quererla, si es mi Madre!”.

Mayo es un mes muy especial, si nos matriculamos en la escuela de María, aprenderemos de ella, que era una mujer de profunda vida de oración, vivía siempre cerca de Dios. Era una mujer humilde, es decir, sencilla; era generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás; tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial, atendía a José y a Jesús con amor; vivía con alegría; era paciente con su familia; sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida.

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