conocimiento
Aprender a contemplar a María.
3 May
Hemos llegado al mes de mayo, y con él nos llega la posibilidad de incentivar en nuestras vidas una especial y mejor atención a nuestra madre del cielo, ya lo decía el Papa Juan pablo II: “El mes de mayo nos estimula a pensar y a hablar de modo particular de Ella. En efecto, este es su mes. Así pues, el período del año litúrgico, [Resurrección], y el corriente mes llaman e invitan nuestros corazones a abrirse de manera singular a María”.
Es un mes en el cual si nos damos la oportunidad, podemos llegar a conocer mejor la persona de María, no intento decir con esto, que no le conozcamos, lo que intento decir es que si le queremos, le debemos dedicar mayor y mejor atención a su persona, a:
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Su inmaculada concepción: A la única mujer que Dios le permitió ser concebida y nacer sin pecado original fue a la Virgen María porque iba a ser madre de Cristo.
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Su maternidad divina: La Virgen María es verdadera madre humana de Jesucristo, el hijo de Dios.
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Su perpetua virginidad: María concibió por obra del Espíritu Santo, por lo que siempre permaneció virgen.
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Su asunción a los cielos: La Virgen María, al final de su vida, fue subida en cuerpo y alma al Cielo.
De lo que se trata en este mes de mayo, es de aprender a contemplar a María, me refiero a reconocer que es nuestra madre, y claro si esto es así, debemos de imitar a san Estanislao de Kostka cuando dice: "¡Y cómo no voy a quererla, si es mi Madre!”.
Mayo es un mes muy especial, si nos matriculamos en la escuela de María, aprenderemos de ella, que era una mujer de profunda vida de oración, vivía siempre cerca de Dios. Era una mujer humilde, es decir, sencilla; era generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás; tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial, atendía a José y a Jesús con amor; vivía con alegría; era paciente con su familia; sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida.
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Papá quiero ser como tú…
26 Abr
Somos verdaderamente padres, en la medida que nos esforzamos cada día por ver no solamente crecer físicamente a nuestros hijos, sino también verlos crecer como personas. Es esta la parte más difícil, pues necesitan de alguien que este junto a ellos para poder crecer bien. Resulta triste pensar, que muchas veces, nosotros los padres no estemos allí, junto a ellos para acompañarlos y verlos crecer, me refiero a ayudarlos a crecer de la mejor manera.
Veía este video que ahora les presento y la verdad es esa, queremos que nuestros hijos sean como nosotros, sin embargo, casi nunca nos detenemos a pensar en como somos nosotros, si lo hiciésemos, descubriríamos que necesitamos aprender a ser padres, justamente compartiendo con ellos, escuchándoles, apoyándoles, preguntándoles, conociéndoles.
Nuestros hijos anhelan desde pequeños ser como sus padres, que triste es pensar que puedan terminar siendo tan distantes, fríos y lejanos como muchos de nosotros somos y no es que no nos quieran, o que nosotros no les queramos, lo triste es que vivimos tan metidos en nuestro mundo, que hemos dejado pasar el tiempo y hemos olvidado que todo tiene su momento y claro cuando nos damos cuenta de lo importante que es un hijo en nuestra vida, puede que sea muy tarde, habrá crecido y de tanto querer ser como su padre, finalmente terminará siendo y actuando como lo hacía su padre.
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Ser santo hoy…
21 Abr
"La santidad consiste en una disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños en los brazos de Dios, y confiados -aun con nuestro cuerpo- en su bondad paternal"
Sta. Teresita de Lesieux
En un mundo tan cambiante y propenso sobretodo a mirar tan sólo lo que se quiere mirar, resulta necesario recordar a propios y extraños que existimos por algo y para algo. Cada día que pasa, mal guiados por cierto por un relativismo metafísico, gnoseológico y ético, que tan sólo busca dañar la realidad, la verdad y la convivencia, a tal punto que nada es importante y necesario, y es que el relativismo en cualquiera de la formas que reviste, termina negando el fundamento de la existencia y el sentido ultimo de la vida, el mundo y las estructuras sociales terminan organizándose al margen de Dios, y claro, al perder de vista a Dios, nos perdemos también nosotros, puesto que olvidamos que estamos en este mundo para ser santos. Tal vez suene carente de sentido, sin embargo, la verdad es esa, estamos aquí y ahora para lograr que nuestras vidas tengan sentido de ser vividas, y la única forma de lograrlo es viviendo según el querer de Dios.
Digo todo esto un tanto a propósito de la noticia que La Santa Sede ha confirmado hoy, referente a que este domingo 26 de abril, III Domingo de Pascua, el Papa Benedicto XVI presidirá en la Plaza de San Pedro una Eucaristía solemne en la que canonizará a cinco beatos europeos, tres hombres y dos mujeres. Si estas cinco personas han alcanzado la santidad, porque nosotros no lo intentamos también.
Ser santo es participar de la santidad de Dios. Nuestro Padre, nos creó para ser santos. Dios nos ha llamado y nos capacita a todos a ser santos: "Sean santos… porque Yo, el Señor, soy santo" (Lev 19,2; Mt 5, 48). Cristo vino al mundo para hacer posible nuestra santidad. Es por eso que en el Nuevo Testamento se le llama "santos" a los cristianos (1Cor 1, 12; Rm 1, 5; 1Pe 1, 15-16). Son santos solo si viven su fe (Apoc 21, 2.10). Los santos del cielo murieron en gracia de Dios. Su santidad comenzó en la tierra.
El santo no es una especie de «gimnasta» de la santidad, que realiza unos ejercicios inasequibles para las personas normales. Quiere decir, por el contrario, que en la vida de un hombre se revela la presencia de Dios, y queda más patente todo lo que el hombre no es capaz de hacer por sí mismo, en su vida aparecen realidades que no ha hecho él, porque él sólo ha estado disponible para dejar que Dios actuara. Con otras palabras, ser santo no es otra cosa que hablar con Dios como un amigo habla con el amigo.
Esto es la santidad. “Quien tiene esta vinculación con Dios, quien mantiene un coloquio ininterrumpido con Él, puede atreverse a responder a nuevos desafíos, y no tiene miedo; porque quien está en las manos de Dios, cae siempre en las manos de Dios. Es así como desaparece el miedo y nace la valentía de responder a los retos del mundo de hoy.” -Cardenal Ratzinger (Benedicto XVI), L’Osservatore Romano» (6 de octubre de 2002).
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Formar hombres con autonomía…
18 Mar
El ser humano, ser dotado de razón, existe como tal, justamente para poder alcanzar la verdad. Sin embargo esta verdad sólo se hará cercana y accesible, si quienes deben de ayudarle a descubrirla, lo hacen de tal forma que él, pueda finalmente, haciendo uso de su racionalidad, y pensamiento autónomo, pueda terminar poseyéndola.
Los maestros debemos no sólo preocuparnos por vertir en nuestros alumnos un sin fin de conocimientos , sino también enseñarles a pensar, es decir, formar hombres con autonomía y capacidad de pensamiento.
A este propósito, al recibir a un numeroso grupo de estudiantes italianos en la Basílica de San Pedro, el Papa Benedicto XVI explicó que "los maestros no pueden dejar de percibir la faceta moral de todo saber humano porque el ser humano aprende para actuar y actuar es fruto de sus conocimientos".
Dirigiéndose a los alumnos de los distintos colegios de Italia presentes en la basílica, el Papa afirmó que la escuela "hace frente a retos importantes para la educación de las nuevas generaciones" y por eso "no puede ser solo un lugar donde se imparten nociones, sino que está llamada a ofrecer a sus alumnos la oportunidad de profundizar mensajes de tipo cultural, social ético y religioso".
"En la sociedad actual, caracterizada por cambios rápidos y profundos, jóvenes que queréis seguir a Cristo, preocuparos de actualizar vuestra formación espiritual intentando entender cada vez más los contenidos de la fe. Así podréis responder sin vacilar a los que os preguntan la razón de vuestra adhesión al Señor".(Benedicto XVI)
Ayudemos a nuestros niños y jóvenes a adquirir aquellas herramientas necesarias para descubrir y descubrirse con sentido en la vida.
Educación en valores.
17 Feb
Todo parece indicar que el mundo se nos va de las manos, basta echar una mirada a los acontecimientos locales o mundiales y lo que encontramos no es otra cosa más que la triste realidad de un mundo que cada día se despersonaliza y deshumaniza más.
Si tan sólo, tomásemos conciencia de que lo que necesitamos es aprender a diferenciar lo bueno de lo malo y que son los padres de familia en los hogares, los responsables de ayudar a sus hijos a desarrollar una correcta conciencia moral. Para lograrlo, necesitamos desarrollar una adecuada Educación en valores, la misma que debe ser impartida en primer termino por los padres.
Al respecto María Lourdes Majdalani, máster en Educación, directora del Centro para el Desarrollo Moral de Fundación Majdalani ( www.fundacionmajdalani.org), al referirse a la importancia del trabajo de los adultos (padres, educadores o cuidadores), que interactúan en la cotidianidad de la vida del niño, afirma que, para que el niño desarrolle valores debemos lograr que conozca el bien, ame el bien y haga el bien. O sea que entienda los valores, que adhiera afectiva y emocionalmente a los mismos y que fundamentalmente los manifieste en acciones.
De lo que se trata es de que los adultos sean lo que deben ser, verdaderos testimonio de vida para los niños. Por el contrario, mostrar actitudes que van reñidas con la moral, es poner en riesgo la verdadera formación de la persona.
Les dejo un video que intenta mostrarnos lo terrible que es, por sus lamentables consecuencias, el no educar en valores.




